Reseñas de Google en despachos: cómo pedirlas sin incomodar al cliente

Ekaitz Gordejuela3 min de lectura

Las reseñas de Google pesan en la decisión de quien busca abogado, a menudo antes incluso de que le lea a usted. Pedirlas es legítimo y recomendable, pero hacerlo mal incomoda al cliente y puede rozar el secreto profesional. Conviene cuidar el momento, el canal y la forma.

El momento

La reseña se pide cuando el cliente siente que el asunto ha concluido o ha alcanzado un punto de calma, no en mitad de la tensión. Un buen momento es el cierre del expediente, la resolución o la última reunión, cuando la relación está fresca y el resultado, asimilado. Pedirla demasiado pronto resulta prematuro; hacerlo meses después, cuando el recuerdo se ha enfriado, rara vez funciona.

El canal

Lo natural es pedirla por la vía que ya usan para comunicarse: en persona al despedirse, o con un mensaje posterior que incluya el enlace directo a su ficha. Cuanto menos esfuerzo exija (un enlace que lleve justo a la casilla de la reseña, sin buscar nada), más probable es que se materialice. Evite convertirlo en una campaña insistente; una petición clara y, si acaso, un recordatorio, bastan.

La forma

Pida la reseña de manera personal y sin condicionar su contenido. No sugiera lo que debe escribir ni ofrezca nada a cambio; una reseña incentivada pierde el valor que la hace útil, que es su sinceridad. Puede orientar con delicadeza, invitando a contar cómo fue el trato o la comunicación, sin dictar el texto.

El límite que no se cruza: el secreto

Aquí está la particularidad de nuestra profesión. Ni usted ni el cliente deberían revelar en una reseña datos del asunto amparados por el secreto profesional. Conviene decírselo con naturalidad al pedirla: que agradece su opinión sobre el trato, la claridad o el acompañamiento, y que no hace falta (más bien al contrario) entrar en los detalles del caso. Una reseña que hable de cómo se sintió atendido es tan valiosa como la que narra el pleito, y no compromete a nadie.

Esto vale también para usted cuando responda. La tentación de matizar «su» versión de los hechos aparece sobre todo ante una crítica, y es justo ahí donde el secreto pesa más.

Por qué la reseña tras un asunto perdido también suma

Existe la idea de que solo cabe pedir reseñas cuando se gana. Es un error. Un procedimiento puede perderse y, aun así, el cliente haber recibido un trato honesto, información puntual y expectativas bien gestionadas. Una reseña que diga «no obtuvimos el resultado que esperábamos, pero me sentí bien informado y acompañado en todo momento» transmite algo que ninguna victoria comunica: que usted es de fiar incluso cuando las cosas no salen. Para el lector que compara despachos, esa clase de testimonio es de los más creíbles.

Las reseñas alimentan la prominencia, uno de los tres factores del posicionamiento local. Si prefiere delegarlo, así trabajamos el marketing jurídico desde Badajoz.

Cómo responder a una reseña negativa

Responda siempre, con calma y sin entrar en el fondo del asunto. La regla es sencilla: puede lamentar que la experiencia no fuera satisfactoria y ofrecer continuar la conversación por un canal privado, pero no debe rebatir los hechos del caso ni aportar detalles que revelen la relación profesional. Contestar «usted en realidad no me contó tal cosa» o «su demanda no tenía recorrido» puede vulnerar el secreto, además de dar una imagen defensiva.

Una respuesta prudente reconoce el malestar, mantiene el tono y traslada la conversación fuera de la vista pública. Quien la lea después juzgará más su compostura que la queja original. En reputación, y también en deontología, el silencio sobre el asunto concreto no es debilidad, es obligación bien entendida.

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