Contenidos y divulgación jurídica

Divulgación jurídica que demuestra criterio sin regalar el trabajo que usted cobra. Es más difícil de lo que parece.

Servicios

Hay dos formas de equivocarse con el contenido jurídico. Una es publicar refritos del BOE que no aportan nada y que cualquiera puede generar en diez segundos. La otra es explicar tan bien un procedimiento que el lector concluya que puede hacerlo solo.

El punto correcto está en demostrar que usted entiende el problema mejor que nadie, y que precisamente por eso el lector quiere que lo lleve usted. Se consigue explicando el criterio, no el trámite.

Nada se publica sin que un abogado del despacho lo haya revisado y firmado. Esto no es negociable ni por plazo ni por volumen.

Una objeción razonable es esta: «si lo explico todo, el cliente lo hará por su cuenta». Es una preocupación legítima y conviene responderla con precisión. Quien iba a hacerlo solo lo iba a hacer igualmente, con o sin su artículo, y no era su cliente. Quien tiene un asunto con dinero o con familia de por medio no busca ahorrarse la minuta: busca a alguien en quien confiar. Un texto que demuestra que usted conoce ese problema a fondo ayuda a generar esa confianza. Lo que la destruye es el silencio o el refrito.

Hay una diferencia práctica entre explicar el trámite y explicar el criterio. El trámite es público: plazos, formularios, requisitos. Está en el BOE y ahora también en cualquier asistente de inteligencia artificial, así que reproducirlo no le distingue de nada. El criterio es lo que usted decide cuando el caso no encaja limpiamente en el manual: cuándo conviene transigir, qué prueba pesa de verdad ante un juzgado concreto, qué error cometen los clientes antes de llamar a un abogado. Eso no se puede copiar porque no está escrito en ninguna parte.

De ahí sale nuestra forma de trabajar: no escribimos a partir de búsquedas en internet. Cada pieza nace de una conversación grabada con el profesional que lleva la materia, normalmente de unos cuarenta minutos, en la que preguntamos por casos concretos hasta que aparece algo que solo puede contar quien ha estado ahí. Ese material lo convertimos en texto y se lo devolvemos para que lo corrija. Es más lento que generar veinte artículos en una tarde y es la única razón por la que el resultado se sostiene.

Sobre el ritmo: es preferible un artículo bueno al mes durante dos años que doce en un trimestre y luego nada. La divulgación jurídica funciona por acumulación, y un blog abandonado en 2023 comunica algo peor que no tener blog. Antes de fijar la frecuencia miramos con franqueza cuánto tiempo puede dedicar el despacho a revisar, porque ese es el cuello de botella real.

Guía descargable

Guía descargable para su web · 520 € + IVA, pago único

Un documento en PDF de hasta seis páginas, con la marca del despacho, y una página de descarga en su web. Incluye la entrevista y el esquema, la redacción, la aprobación y la firma del abogado, que es requisito, la maquetación y la prueba de la descarga. Lleva fecha de revisión; no se actualiza salvo encargo y no se garantiza su vigencia. La descarga no lleva casilla de comunicaciones: escribir después a quien la descarga exige su autorización aparte.

Qué entregamos

Plan editorial

Qué se publica, con qué frecuencia y por qué. Ligado a las materias en las que quiere captar, no a un calendario genérico. Va con el Copywriting jurídico o con Redes sociales y contenido, según lo que contrate.

Artículos

Piezas de fondo construidas sobre una entrevista con el profesional que lleva esa materia. Salen de su criterio, no de una búsqueda. Es el Copywriting jurídico: hasta 3.000 palabras al mes, por 325 € al mes + IVA, con el alta de montaje incluida. Sin compromiso de permanencia: mes a mes, con 30 días de aviso.

Guía descargable

Un documento en PDF con la marca del despacho y una página de descarga en su web. Es la Guía descargable, de pago único, que se contrata aparte. La descarga no lleva casilla de comunicaciones: escribir después a quien la descarga exige su autorización aparte.

Boletín

Envío a las personas que han autorizado recibirlo, con baja en cada mensaje. Es el servicio Seguimiento y email, que se contrata aparte.

Sin promesas

Ninguna pieza promete resultados ni usa casos que permitan identificar a un cliente. La validación final es del despacho, que firma cada texto.

Cómo sale cada pieza

1. Elección del tema

Los temas salen de dos sitios: lo que la gente busca en su materia y las preguntas que usted responde por teléfono cada semana. La segunda fuente es mejor que la primera y es fácil desaprovecharla.

2. Entrevista grabada

Unos cuarenta minutos con el profesional que lleva el asunto. Preguntamos por casos concretos, por lo que salió mal y por lo que sorprende a los clientes. Ahí está lo que ningún competidor puede replicar.

3. Redacción

Convertimos esa conversación en un texto ordenado, con el vocabulario ajustado para que lo entienda alguien sin formación jurídica y sin perder por el camino la precisión que usted exige.

4. Revisión del despacho

Usted corrige lo que sea inexacto o discutible. Pedimos una ronda, no cinco. Si un texto necesita cinco rondas, el problema estaba en la entrevista y volvemos ahí.

5. Última lectura

Antes de publicar: nada que prometa resultados, que denigre a otros despachos ni que permita identificar a un cliente. Los casos que se citan van siempre anonimizados.

6. Publicación y reparto

Se publica firmado por su autor y se enlaza desde las páginas de materia a las que corresponde. Si los tiene contratados, se reparte por los perfiles del despacho con Redes sociales y contenido y por su boletín con Seguimiento y email. Publicar y esperar no es una estrategia.

Un ejemplo

Contenido que no sirve

«Plazos para reclamar un despido improcedente», con la lista de plazos copiada del Estatuto.

Contenido que sirve

«Tres errores que hacen perder un despido improcedente en la papeleta de conciliación», con lo que usted ha visto fallar en veinte casos.

Preguntas frecuentes

¿Usan inteligencia artificial para escribir?

La usamos para transcribir entrevistas y para ordenar borradores, no para generar el contenido. Un texto jurídico escrito por una máquina a partir de fuentes públicas es indistinguible de otros mil y, lo que es peor, se equivoca con seguridad aparente. El criterio que hace útil la pieza sale de la entrevista con usted, y eso no se puede automatizar.

¿Cuánto tiempo tenemos que dedicarle?

Unos cuarenta minutos de entrevista y unos veinte de revisión por pieza. Con un artículo al mes, hora y poco. Si el despacho no puede sostener ni eso, es mejor bajar la frecuencia que empezar un plan que se abandonará en el cuarto mes.

¿Quién firma los artículos?

El profesional del despacho que aporta el criterio, con su foto y su trayectoria. Nosotros no firmamos nada. El contenido jurídico sin autor identificado vale menos ante el lector y también ante los buscadores, que en sus guías de calidad valoran la experiencia y la autoría, no solo el contenido.

¿Y si el despacho lleva materias muy distintas?

Se elige. Publicar sobre siete materias a la vez diluye el esfuerzo y no consolida ninguna. El plan editorial empieza por las dos o tres en las que el despacho quiere crecer, y las demás se cubren con una página de materia bien escrita, sin producción periódica.

Media hora de llamada, y un diagnóstico por escrito después

Repasamos su situación y le decimos por dónde empezaríamos. Si no encajamos, se lo diremos en esa misma llamada. El documento le llega en los cinco días siguientes.

Lo usamos solo para responderle a esta consulta.