Cuánto cuesta una web para un despacho de abogados
Cuánto cuesta una web para un despacho es la primera pregunta y la más difícil de contestar de golpe, porque «una web» designa cosas muy distintas. Dos presupuestos para el mismo despacho pueden separarse por un factor de diez sin que ninguno de los dos esté inflado: sencillamente están cotizando trabajos diferentes. Lo útil no es una cifra, es saber qué hay dentro de cada partida para poder compararlas.
Qué se paga cuando se paga una web para un despacho
El precio de la web de un despacho se compone de cuatro cosas: la estrategia previa (a quién le habla y qué debe conseguir la página), el diseño, la construcción técnica y los contenidos. A eso se suman los gastos recurrentes: dominio, alojamiento, correo y mantenimiento. Un presupuesto que solo detalla «diseño y desarrollo» está escondiendo dos de las cuatro partidas.
La partida que decide el resultado es la que menos se cotiza
De las cuatro, las que más influyen en que la web traiga asuntos son la primera y la última: pensar el mensaje y escribirlo. Una plantilla bien elegida con textos que dicen exactamente lo que su cliente necesita oír rinde más que un diseño a medida relleno de párrafos genéricos sobre excelencia y compromiso. Cuando un presupuesto resulta sospechosamente barato, casi siempre es porque el contenido lo pone usted. Y ahí es donde el proyecto se queda parado seis meses.
Los tres escalones habituales
El primer escalón es una web de presencia: pocas páginas, plantilla, textos breves. Sirve para existir y para que quien ya le conoce le encuentre. El segundo es una web de captación: estructura pensada por materia, páginas de servicio con entidad propia, formularios y medición. El tercero añade contenido continuado y posicionamiento, y deja de ser un proyecto con final para convertirse en un trabajo sostenido.
El salto de precio entre escalones no es decorativo: son más horas de pensar y de escribir. Elegir escalón es, en realidad, decidir qué espera de la web. Si espera que le traiga asuntos, el primero no lo va a hacer, por bien que quede.
Desconfíe de la cifra redonda, también aquí
Cualquiera que le dé un precio para «la web de un despacho» sin preguntarle cuántas materias tiene, quién escribe los textos y qué espera conseguir, está adivinando. Sucede lo mismo que con el coste de captar un cliente por publicidad: el número medio del sector mezcla realidades tan distintas que, aplicado a su caso, puede errar por mucho. Lo explicamos con el cálculo entero en cuánto cuesta captar un cliente por Google Ads.
Las cuatro preguntas que hay que hacer antes de firmar
Cuatro preguntas separan un presupuesto comparable de uno que no lo es. Quién queda como titular del dominio y de los accesos al terminar. Si los textos los escriben ellos o usted. Qué incluye exactamente el mantenimiento mensual y qué se factura aparte. Y qué ocurre si algún día decide cambiar de proveedor: si la web se puede llevar o queda atada a una plataforma propia del que la hizo.
Esa última es la que más disgustos evita. Hemos visto despachos descubrir, al querer cambiar, que su web no era suya.
El coste que se olvida: el de no terminarla
La factura más cara de una web no suele ser la del proveedor, sino la del tiempo del despacho. Un proyecto que se alarga porque faltan los textos, las fotografías o una decisión consume horas de socio, que es el recurso más caro que hay en un bufete. Al comparar presupuestos conviene mirar también cuánto trabajo le va a exigir a usted cada opción y en cuánto tiempo está en pie.
Cómo pedir un presupuesto que se pueda comparar
Escriba en un folio qué quiere que consiga la web, a quién se dirige, cuántas materias tendrá y quién pone los textos. Pida a todos los proveedores un presupuesto sobre ese mismo folio, desglosado en las cuatro partidas y con los recurrentes aparte. Con eso, las diferencias dejan de ser un misterio y pasan a ser una decisión. Si quiere ver cómo lo planteamos nosotros, está en nuestro servicio de webs y en el presupuesto orientativo.
Y si lo que busca es la lista de precios sin configurar nada, para consultarla o citarla, está publicada en los 34 precios del marketing jurídico.