La página «Sobre el despacho» es su activo de confianza

Ekaitz Gordejuela5 min de lectura

Hay una asimetría curiosa en las webs de despachos. La página «Sobre nosotros» suele estar entre las tres más visitadas, y suele ser también la que menos trabajo lleva: se escribe al final, en veinte minutos, con tres párrafos de valores y una fotografía de archivo de gente reunida alrededor de una mesa.

Tiene explicación. Cuesta hablar de uno mismo, y en un despacho hay además una prudencia razonable sobre qué se puede decir. Pero el visitante que abre esa página está haciendo algo muy concreto: comprobando a quién le va a contar su problema. Y en un servicio que se contrata por confianza, eso es la mitad de la decisión.

Quién entra ahí, y por qué

Casi nunca es la primera página que se ve. Se llega después de haber leído la materia que interesaba y antes de escribir. Es el paso de comprobación.

Quien está ahí quiere saber tres cosas, más o menos en este orden: quién le va a atender (una persona, no una entidad), si tiene experiencia en su tipo de asunto y si va a poder entenderse con ella: idioma, cercanía, trato. Todo lo que no responda a alguna de esas tres preguntas es relleno.

Y esa es la explicación de por qué los párrafos de valores no funcionan. «Cercanía, compromiso y excelencia» no responde a ninguna de las tres, y además es intercambiable: está escrito igual en la web del despacho de al lado.

Personas con nombre y cara

El cambio que más se nota es también el más incómodo: pasar de «el equipo» a las personas.

Para cada profesional que atienda clientes, cuatro datos bastan: nombre, fotografía real, colegio y número de colegiado y qué materias lleva. Si además hay algo verificable que sitúe su trayectoria (desde cuándo ejerce, formación específica, idiomas en los que atiende), mejor.

Tres precisiones sobre esto.

La fotografía tiene que ser real. Una imagen de banco con gente sonriendo en una sala de juntas se reconoce a distancia y produce el efecto contrario al buscado. Una fotografía sencilla, con buena luz y hecha en el propio despacho, funciona mejor que cualquier montaje.

El número de colegiado no es un adorno. Además de ser información exigible en el aviso legal de una profesión regulada, es lo que permite a cualquiera comprobar que usted es quien dice ser. Ponerlo visible es una señal de solvencia barata.

Los idiomas de atención importan mucho más de lo que parece. Para una parte del público (extranjería es el caso evidente, pero no el único) es el dato que decide la llamada. Y casi nunca está.

Hechos comprobables, no adjetivos

La regla práctica: si una frase no se puede comprobar, no aporta confianza.

Comprobable es desde cuándo está abierto el despacho, cuántas personas lo forman, dónde están las sedes, en qué colegios están colegiados, en qué idiomas atienden, si trabajan en remoto con toda España. No comprobable es que sean cercanos, comprometidos y excelentes.

Hay una tentación que conviene resistir, y en un despacho no es solo cuestión de gusto: contar casos de éxito. Publicar resultados concretos (cuánto se consiguió, en qué asunto, con qué desenlace) roza dos problemas a la vez. Uno es el deber de secreto profesional, que no se salva con quitar el nombre si el detalle permite identificar a alguien. El otro es la prohibición de comunicar de forma que induzca a esperar un resultado: cada asunto es distinto, y presentar el desenlace de uno como muestra de lo que se puede conseguir es exactamente lo que la norma deontológica evita. Lo desarrollamos en el código deontológico y la publicidad.

Se puede contar experiencia sin contar asuntos: explicar el procedimiento, los plazos reales, las dificultades habituales y cómo trabaja el despacho. Eso demuestra criterio, que es lo que se estaba intentando demostrar con el caso.

Cómo se trabaja aquí

El bloque que más echa de menos quien visita esta página y casi nunca está: cómo es trabajar con usted.

Cuatro o cinco líneas resuelven casi toda la incertidumbre. Cómo se pide la primera cita y si tiene coste. Qué ocurre en esa primera reunión y cuánto dura. Quién lleva el asunto después: la misma persona que atendió o un compañero. Con qué frecuencia y por qué canal se informa al cliente. Si se trabaja en remoto y cómo.

Nada de eso es confidencial ni compromete a nada, y responde a las dudas que hacen que alguien no llame.

La prueba externa, otra vez

Todo lo que hay en esta página lo dice usted de sí mismo. Por eso conviene cerrarla con lo que dicen otros: sus reseñas de Google, enlazadas a la ficha para que se puedan comprobar.

Los testimonios sin nombre ni origen («M.G., cliente satisfecho») no cumplen esa función; producen la sospecha de que están escritos en casa. Una reseña real, verificable y respondida vale más que diez. Cómo conseguirlas sin incomodar y sin rozar el secreto profesional está en cómo pedir reseñas.

Un detalle que casi nadie aprovecha

Esta página es también la que suelen citar los asistentes de inteligencia artificial cuando alguien les pregunta por despachos de una ciudad o una materia. La razón es sencilla: es donde están juntos los datos que permiten identificar al despacho (nombre, sede, materias, personas, colegiación).

Escribirla con datos concretos y bien estructurados sirve para las dos cosas a la vez: la lee mejor una persona y la entiende mejor una máquina. El mecanismo completo está en por qué su despacho no aparece cuando preguntan a ChatGPT.

Qué hacer esta semana

  1. Sustituya el párrafo de valores por tres datos comprobables: desde cuándo, cuántos son, dónde están.
  2. Ponga nombre, fotografía real y número de colegiado a cada profesional que atienda clientes.
  3. Añada los idiomas de atención, si atiende en más de uno. Es de los datos más útiles y menos puestos.
  4. Escriba cinco líneas sobre cómo se trabaja con el despacho, desde la primera cita.
  5. Quite cualquier fotografía de banco de imágenes donde aparezca gente. Una foto real regular es mejor que una de archivo impecable.

Lo que no le va a pasar

Reescribir esta página no le traerá visitas nuevas. No es una página que capte: es una página que retiene, y solo actúa sobre gente que ya estaba dentro.

Lo que sí es comprobable es que quien llega hasta ahí está a un paso de escribir, y que encontrarse tres párrafos intercambiables y una foto de archivo es una forma silenciosa de perderlo.

El recorrido completo de la web, página a página, está en la guía de esta semana, en las guías de Lexia.

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