Cómo se audita el SEO de un despacho, paso a paso

Ekaitz Gordejuela8 min de lectura

Una auditoría de SEO no es una lista de errores. Cualquier herramienta gratuita le devuelve doscientos avisos en treinta segundos, y esa lista no sirve para nada porque no dice cuál de los doscientos importa. Lo que se audita, en realidad, es un orden de prioridad.

Lo que sigue es el recorrido completo, en el orden en que se hace y con el motivo de cada paso. Puede seguirlo usted mismo con su propia web. Si al terminar decide que prefiere que lo hagamos nosotros, al final le digo lo que cuesta.

1. Antes de nada: ¿le ve Google?

Parece obvio y es el primer sitio donde aparecen sorpresas. Escriba en Google site:sudominio.es. Lo que salga es, aproximadamente, lo que Google tiene indexado de su web.

Si no sale nada, no hay auditoría que hacer: hay un problema técnico que resolver antes que cualquier otra cosa. Si salen tres páginas y su web tiene treinta, tiene un problema de indexación. Y si salen páginas que no esperaba, como versiones de prueba o duplicados, también.

Las dos causas habituales son una etiqueta noindex que se quedó puesta desde el desarrollo, y un robots.txt que bloquea lo que no debería. Las dos se comprueban en un minuto y las dos son, con diferencia, el fallo más caro que puede arrastrar una web recién estrenada.

2. ¿Sale usted cuando buscan su nombre?

Busque el nombre de su despacho. Debería salir usted el primero, con su web, y a la derecha o arriba su ficha de Google.

Si no sale primero por su propio nombre, todo lo demás es secundario. Significa que quien ya le conoce, quien le han recomendado, quien lleva su tarjeta en el bolsillo, no le está encontrando. Ese es tráfico que ya tenía ganado y que se está perdiendo en la puerta.

3. La ficha de Google

Para un despacho de plaza provincial, la ficha pesa tanto como la web. Se revisan cuatro cosas y en este orden:

  • Que esté verificada. Sin verificación, lo demás no se sostiene, y hasta que no lo esté no merece la pena tocar nada más. Si no sabe por dónde empezar, lo explicamos en cómo verificar la ficha de Google.
  • La categoría principal. Una sola, la que de verdad describe lo que hace. Es el campo que más mueve y el que más veces está mal puesto.
  • El nombre, la dirección y el teléfono. Escritos exactamente igual en la ficha, en la web y en los directorios donde aparezca. Exactamente igual quiere decir hasta las abreviaturas.
  • Las reseñas. Cuántas hay, de cuándo es la última y si están contestadas. Una ficha sin reseñas recientes parece un despacho parado.

4. Qué se busca de verdad, y qué se imagina uno que se busca

Aquí es donde se cae la mayoría de las webs de despacho. La página dice «abogados» y lista doce áreas de práctica, porque no se quiere dejar fuera a nadie. El resultado es que no posiciona por ninguna. Lo desarrollamos en por qué doce áreas de práctica no posicionan por ninguna.

Lo que hace la gente es más concreto. No busca «abogados», busca «abogado despido improcedente» con el nombre de su ciudad detrás, o directamente describe su problema en una frase. Son búsquedas de menos volumen y muchísima más intención.

Lo que se mira, entonces, es si existe una página propia y desarrollada para cada área que de verdad quiere trabajar. Una página. No un párrafo dentro de una lista de doce.

5. La web por dentro

Ahora sí, lo técnico, y por este orden de importancia:

  • Velocidad en móvil. No en su ordenador, que está en la oficina y con fibra. En un móvil, con datos. Es como llega la mayoría, y por qué importa tanto lo contamos en la velocidad de carga de la web.
  • Títulos y metadescripciones. Uno distinto por página, escrito a mano. Si su web tiene ocho páginas con el mismo título, está compitiendo contra usted mismo.
  • Los encabezados. Un solo H1 por página, que diga de qué va, y unos H2 que se puedan leer en diagonal.
  • El texto. Que explique el problema del cliente antes que la trayectoria del despacho. Esto no es SEO estrictamente, pero decide si el que llegó se queda.

6. Quién le enlaza

Los enlaces que apuntan a su web son señal de que existe fuera de sí misma. Para un despacho, los que valen suelen estar más cerca de lo que parece: el listado de su colegio, alguna asociación profesional, la prensa local si ha salido alguna vez, un directorio serio del sector.

No hace falta perseguir cientos. Hace falta que existan los evidentes, que casi nunca están todos.

7. Lo que dejamos fuera a propósito

Hay tres números que aparecen en casi todos los informes de agencia y que nosotros no le vamos a poner en portada:

  • La autoridad de dominio. Es una métrica inventada por una empresa privada, no por Google. Sirve para comparar, no para decidir.
  • El número de palabras clave posicionadas. Estar en el puesto ochenta y cuatro por trescientas búsquedas no es estar posicionado por nada.
  • Las visitas totales. Sin saber qué buscaban, no dicen nada. Cien visitas de gente con un problema que usted resuelve valen más que tres mil de paso.

Y al final, el orden

Todo esto produce una lista, y la lista sola no vale. Lo que decide si la auditoría ha servido es en qué orden se ataca, porque casi siempre hay dos o tres cosas que desbloquean el resto y quince que pueden esperar seis meses sin que pase nada.

Puede hacer este recorrido usted mismo. Está escrito para eso. Si prefiere que lo hagamos nosotros, la auditoría SEO cuesta 460 euros sin IVA, se entrega con los hallazgos ordenados por prioridad y no incluye la implementación ni le obliga a contratar nada después. Ese precio, y el de todo lo demás, está publicado en nuestra página de precios. Si prefiere llevársela y ejecutarla por su cuenta, adelante.

No le vamos a decir cuántos clientes le traerá arreglar esto, porque no lo sabemos y quien se lo diga tampoco.

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