Cuánto de su tráfico es móvil, y qué hacer con el dato
Es de los pocos números de marketing que un despacho puede consultar en dos minutos y que cambia de verdad las prioridades. No hace falta contratar nada ni entender de estadística: solo abrir la analítica de su web y mirar el reparto entre móvil y ordenador.
La razón por la que ese dato importa es que casi todas las decisiones sobre una web se toman delante de un ordenador. Se diseña en pantalla grande, se revisa en pantalla grande y se aprueba en pantalla grande. Y después la usa gente con un teléfono en la mano, de pie, con prisa y a veces con mala cobertura.
Dónde está el dato
Depende de qué analítica tenga instalada, pero el sitio es equivalente en todas.
En Google Analytics está en los informes de tecnología, en la dimensión «categoría de dispositivo»: se ve el reparto entre mobile, desktop y tablet. En herramientas más ligeras y sin cookies, como Umami o Plausible, aparece directamente en el panel principal, junto a navegadores y sistemas operativos.
Y si no tiene analítica, que pasa más de lo que parece, hay un sustituto aceptable mientras la monta: Google Search Console permite comparar el rendimiento en búsqueda por tipo de dispositivo. No cuenta lo mismo, pero da el orden de magnitud.
Mire tres cosas, no una:
- El reparto de visitas entre móvil y ordenador.
- El reparto de las páginas de contacto en particular. Suele diferir del general.
- El reparto de los envíos de formulario, si los mide. Este es el importante.
El desajuste que aparece casi siempre
Cuando esos tres números se ponen uno al lado del otro, en la mayoría de webs aparece el mismo patrón: el móvil trae bastantes más visitas de las que produce en consultas. Es decir, convierte peor.
Es un desajuste habitual y tiene causas concretas, casi todas arreglables:
El formulario se rellena peor con el pulgar. Cada campo cuesta más esfuerzo en un teléfono que en un teclado. Un formulario de nueve campos es incómodo en el ordenador y directamente disuasorio en el móvil (el asunto de por qué pide nueve campos y solo le rellenan dos).
El teclado tapa el botón de enviar. Es un fallo concreto, frecuente y que anula el formulario entero. Nadie lo detecta desde un ordenador.
El contenido importante queda demasiado abajo. Lo que en pantalla ancha convive en una fila, en móvil se apila: tres columnas se convierten en tres pantallas de desplazamiento. El bloque que en el diseño estaba «arriba a la derecha» acaba a mitad de la página.
El teléfono no es pulsable. Si el número está escrito como texto y no como enlace de llamada, quien lo ve en el móvil tiene que memorizarlo, salir, abrir el marcador y teclearlo. Muchos no lo hacen.
La web tarda demasiado. El móvil suele ir con peor conexión y menos capacidad de proceso. Una página que en la oficina va bien puede tardar el triple en la calle. Cómo medirlo está en velocidad de carga.
Qué significa el dato según cómo salga
Si la mayoría es móvil (el caso más común en materias de consumo, como extranjería, familia o laboral), entonces la versión de móvil no es una adaptación: es la web. Toda decisión de diseño debería probarse ahí primero. Y el orden de prioridades cambia: primero el contacto en móvil, después todo lo demás.
Si la mayoría es ordenador, suele indicar un público que le busca desde el trabajo: asuntos mercantiles, empresa, administrativo. Ahí el móvil pesa menos, pero no desaparece; y las primeras búsquedas, esas que ocurren un domingo por la noche, siguen siendo móviles.
Si el reparto es equilibrado, que es lo frecuente en despachos generalistas, la conclusión práctica es que no puede permitirse descuidar ninguna de las dos y que la de móvil es la que nadie está revisando.
En cualquiera de los tres casos, el número que de verdad decide no es el de visitas: es el de consultas por dispositivo. Si el móvil trae la mitad del tráfico y una fracción muy pequeña de las consultas, tiene un problema localizado y barato de arreglar.
Las seis comprobaciones, con el teléfono en la mano
No en el simulador del navegador: en un teléfono de verdad, con datos móviles y no con el wifi de la oficina.
- Abra la portada y no desplace. ¿Se entiende a qué se dedica el despacho y cómo contactar?
- Pulse el número de teléfono. ¿Se abre el marcador?
- Abra y cierre el menú. ¿Funciona a la primera y se ve entero?
- Lea un párrafo cualquiera. ¿Sin ampliar con los dedos?
- Rellene el formulario hasta el final. ¿El teclado tapa el botón de enviar?
- Cronometre desde que pulsa el enlace hasta que puede leer algo. Si pasa de cuatro segundos, hay trabajo.
La quinta es la que más veces aparece rota y la que más consultas cuesta.
Un apunte sobre el reparto por páginas
Merece la pena mirar el dato por página y no solo en agregado. Es habitual que la portada tenga mucho móvil y una página técnica de servicios tenga mucho ordenador, y eso dice algo útil: quien descubre el despacho lo hace desde el teléfono, y quien compara con detalle lo hace desde el escritorio.
Si ese patrón aparece en su web, la consecuencia práctica es clara: la portada y las páginas de materia se optimizan para móvil, y las páginas largas de detalle pueden permitirse más densidad.
Lo que no le va a pasar
Mirar este dato no arregla nada por sí solo, y ninguna de estas comprobaciones va a llenar la agenda del despacho. Tampoco existe un porcentaje «correcto» de tráfico móvil: depende de la materia, de la ciudad y del público, y comparar el suyo con el de otro sector no dice gran cosa.
Lo que sí es comprobable es que el reparto de su web ya está en su analítica, gratis, y que probablemente nadie lo ha mirado nunca. Y que si el móvil trae visitas y no trae consultas, la causa está en una lista corta de cosas que se arreglan en una tarde.
El recorrido completo de la web (portada, materias, formularios, velocidad, textos legales y medición) está en la guía de esta semana, en las guías de Lexia.